Como estoy muy liada con el proyecto no tengo mucho tiempo para escribir. Os subo unas cuantas fotos más de Italia.
Mostrando entradas con la etiqueta Italia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Italia. Mostrar todas las entradas
martes, 24 de junio de 2014
sábado, 21 de junio de 2014
Jugando a los gatos urbanitas
Ayer aumentó el nivel de dificultad de escalar y las agujetas comienzan a notarse, pero me da igual porque me lo paso genial. Me encantan las vistas que hay por aquí, la comida (ayer me rendí ante una pizza y helado artesano) y el irme de excursión ya sea caminando o en bici.
![]() |
| Lago de los arededores |
Para subir no tengo problemas, pero para bajar todavía no lo tengo muy claro. Christoph me dice que he de poner mi cuerpo casi perpendicular a la pared (es decir, con las piernas abiertas y como si estuviera tumbada mirando al cielo sólo que con el vacío a mis espaldas) y bajar sin tocar nada con las manos. Lo primero todavía, pero mi instinto de gato urbanita me dice que me coja a algo aun sabiendo que, si me voy a despeñar, lo que me salvará será el arnés y no el hecho de que me agarre a algo o no. Básicamente tuvimos una conversación tipo:
- Vale, ahora baja tú primero y yo te sujeto.... Más atrás, más atrás... ¡Que te estoy diciendo que pongas la espalda más atrás! Vaaale, más o menos, pero no te agarres a la cuerda. No, al arnés tampoco. Manos fuera. ¡Manos fuera! Vale, ahora baja.
- No puedo, quiero cogerme a algo.
- ¡No! Así no se baja. Vas a bajar como toca. Venga, otra vez, túmbate más.
- Pero que no quiero bajar así.
- ¿Y cómo piensas bajar?
- Verticalmente, como he subido.
- ¡Que te he dicho que así no se baja!
- Pero da mucha impresión.
- O bajas tú o te empujo montaña abajo. Tú eliges. Te empujo, ¿eh? - ésto último acompañado de toquecitos en el hombro hacia atrás.
![]() |
| Vistas desde arriba |
![]() |
| ¡Por favor que no se te caiga el móvil al hacer la selfie! |
![]() |
| Momentos antes de ser amenazada con ser empujada al vacío |
Jugando a los gatos urbanitas
Ayer aumentó el nivel de dificultad de escalar y las agujetas comienzan a notarse, pero me da igual porque me lo paso genial. Me encantan las vistas que hay por aquí, la comida (ayer me rendí ante una pizza y helado artesano) y el irme de excursión ya sea caminando o en bici.
![]() |
| Lago de los arededores |
Para subir no tengo problemas, pero para bajar todavía no lo tengo muy claro. Christoph me dice que he de poner mi cuerpo casi perpendicular a la pared (es decir, con las piernas abiertas y como si estuviera tumbada mirando al cielo sólo que con el vacío a mis espaldas) y bajar sin tocar nada con las manos. Lo primero todavía, pero mi instinto de gato urbanita me dice que me coja a algo aun sabiendo que, si me voy a despeñar, lo que me salvará será el arnés y no el hecho de que me agarre a algo o no. Básicamente tuvimos una conversación tipo:
- Vale, ahora baja tú primero y yo te sujeto.... Más atrás, más atrás... ¡Que te estoy diciendo que pongas la espalda más atrás! Vaaale, más o menos, pero no te agarres a la cuerda. No, al arnés tampoco. Manos fuera. ¡Manos fuera! Vale, ahora baja.
- No puedo, quiero cogerme a algo.
- ¡No! Así no se baja. Vas a bajar como toca. Venga, otra vez, túmbate más.
- Pero que no quiero bajar así.
- ¿Y cómo piensas bajar?
- Verticalmente, como he subido.
- ¡Que te he dicho que así no se baja!
- Pero da mucha impresión.
- O bajas tú o te empujo montaña abajo. Tú eliges. Te empujo, ¿eh? - ésto último acompañado de toquecitos en el hombro hacia atrás.
![]() |
| Vistas desde arriba |
![]() |
| ¡Por favor que no se te caiga el móvil al hacer la selfie! |
![]() |
| Momentos antes de ser amenazada con ser empujada al vacío |
viernes, 20 de junio de 2014
Estos días estoy en Arco, un pueblo del norte de Italia. Es un regalo de la familia de mi novio porque me están enseñando a escalar (algo que me apetecía intentar desde hace mucho tiempo).
![]() |
| Ayer hicimos un picnic aquí |
![]() |
| Alrededores de Arco, Italia |
La familia de Christoph siempre ha sido muy deportista. Él lleva esquiando desde los 3 años, escalando desde los 4 y haciendo otros muchos deportes como pasarse días haciendo rutas de senderismo por cualquier lugar remoto del mundo. Aunque estar días en la montaña durmiendo en el suelo no le hace ni puñetera gracia, le sigue encantando ir a escalar.
Y aquí entro yo, aprovechando que la hermana no viene para coger prestado su equipo (no creo que le haga ni puñetera gracia que su madre me preste sus zapatos) y pasando unos días fantásticos disfrutando de una comida muy similar a la de casa y.... ¡de momento con gafas de sol nuevas y camiseta guay!
![]() |
| La pareja más guay del pueblo. |
Esto de subir por las paredes tiene su qué. Al principio pensaba que era un poco a lo loco como las cabras, pero no: tiene su técnica. Para comenzar, me hacen subir apoyándo solo un dedo de cada mano para que aprenda bien (lo cual no me hace gracia porque tu instinto natural te pide apoyar toda la superficie de tu mano). Además, has de meter culo y sacar la espalda. Tiene su parte lógica porque si la fuerza (es decir, tu peso multiplicado por la aceleración de la gravedad) es totalmente paralelo a la superficie de la roca, resbalas. En cambio si forma un ángulo más abierto te sostienes mejor. (Pero da igual, tú querrías abrazarte a la pared de piedra y esperar a que alguien te baje como si fueras uno de esos gatos urbanitas que se suben a un árbol y después no saben volver a bajar).
![]() |
| Soy un gato urbanita |
Pero es muy divertido y seguro. Me han explicado como funciona todo el sistema de arneses, cómo hacer nudos para que no se suelten... es más, para convencerme de que no pasaba nada, Christoph se ha dejado caer cuando yo le sujetaba (y casi que hacemos efecto polea y subo yo por la diferencia de peso).
Hasta ahora tenía una idea mucho más peligrosa de lo que era escalar. Supongo que es como todo, tú eliges si quieres hacer de ello algo peligroso o no. No es lo mismo nadar en una piscina que pretender alejarte en la playa 5 km de la costa. No es lo mismo darte un paseo por el campo que subir el Everest. Y ambas cosas son, al final, lo mismo: nadar y caminar.
![]() |
| Sentada con la madre de Christoph. ¡Me ha regalado las gafas de sol blancas! |
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



















