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jueves, 15 de mayo de 2014

Cómo arruinar la comida

Si quieres llorar por dentro no hay nada mejor que traer comida de tu país o tratar de cocinarla en tu nuevo hogar. Y es que la gente de otros países puede arruinar tu gastronomía en un abrir y cerrar de ojos y además soltarte un "hay que ver cómo te pones, si así está más bueno".

Como el pasado fin de semana estuve en Barcelona, mi madre me compró embutidos para que me los pudiera traer a Viena. Mi novio y su hermana, además de cogerme la comida cuando yo no estaba sin permiso, la han comido incorrectamente. Y luego no me dejan a mí modificar sus platos, manda huevos la cosa.

Tras este incidente he decidido explicar algunas situaciones divertidas que me han sucedido con la comida desde que estoy aquí, tanto española como austriaca.


Cuando ellos arruinan tu comida:

- El pan con mantequilla es sagrado. No les hables de echarle aceite al pan, y mucho menos tomate (éso es para las ensaladas y las pizzas). Todo pega con pan, ya sea negro o blanco, y mantequilla. ¿Los embutidos ibéricos? ¡Con pan con mantequilla! Da igual que hayas traído jamón de 60€/kg porque te lo van a comer de esta manera. Y encima te soltarán cosas como "No te pongas así, que nosotros también tenemos jamón y lo comemos así". Pues vete al super a comprar jamón del tuyo y deja el mío en paz.

- Ketchup en la pasta. Bueno, en realidad es ketchup, mostaza y otras salsas de bote similares a cualquier plato. Pero una cosa es ponerla en la carne cuando haces una barbacoa y otra muy distinta es en la pasta. Cada vez que hacen éso trato de explicarles que un italiano se revuelve en su tumba, pero me sueltan algo tipo "Pues tú le estás echando un chorro de aceite de oliva". Entre comer pasta sin nada, el ketchup y el aceite, ¿con qué os quedaríais?

- Salsa de yogurt en la ensalada. Vale, aquí también se la echan a otras muchas cosas y tiene un pase, pero lo de la ensalada también me duele. Yo les digo que si se han vuelto turcos y se comen todo como si fuera un kebab. Ellos me dicen que tenemos un problema con el aceite, ¡se lo echamos a todo!

- Pimienta en todos lados. ¿Haces una tortilla de patatas? Le falta pimienta. ¿Haces una paella tirándote la mañana entera en la cocina como si fueras una abuela? Le falta pimienta. Da igual que les expliques que has pagado el azafrán a precio de oro y que con la pimienta no se va a notar.



Cuando tú mejoras sus platos:

- Sus crêpes se llaman "Palatschinken" y los pueden comer como plato principal. Si tu comida del medio día va a consistir en crêpes, puede que tengas la genial idea de pretender hacerte alguno salado (con jamón, queso, un poco de ensalada...). No sugieras algo así si tienes aprecio a tu vida. Los palatschinken se comen con cosas que lleven veinte kilos de azúcar y lo más sano que te dejarán meterle es algo de fruta o miel. Y si les dices que los crêpes salados también están buenos te mirarán como si fueras un ser inferior.

- Las ensaladas no suelen ser verdes, normalmente son a base de patatas. Cuando quieres introducir algo de variedad a la ensalada de patatas o a la del jardín creen que te pasas de creatividad.

- Cocinar con mantequilla. Además de untarla al pan, cocinan con ella y te aseguran que está más bueno que con aceite, pero "admiten que el aceite es más sano". 

- Grasa de cerdo untada en el pan. Con ésto lo he dicho todo. Les encanta untar la grasa de cerdo como si fuera paté o queso Philadelphia. No es que esté malo, pero yo que sé, es grasa de cerdo hervida, mezclada con mantequilla (como si no tuviera suficiente grasa) y no sé qué más y untada tal cual. Y te dirán "Vale, no es muy sano... ¡pero come más! ¡Si está muy bueno!".

lunes, 12 de mayo de 2014

Cambio de planes: viaje a Barcelona

Como muchos ya sabréis, el pasado viernes por la noche cambié mis planes de ir a Brno por ir a Barcelona. El motivo ha sido el grave estado de un miembro de mi familia, pero no quiero escribir un post triste sobre esto ahora mismo.

Intentando ser optimistas voy a quedarme con lo mejor del fin de semana: 

- Ver a prácticamente toda la familia y a mi amiga Libertad. No sé cómo lo he hecho para pasar tanto tiempo con tanta gente en un único día. ¡Y encima me ha sobrado rato para ponerme con otros quehaceres!

Como podéis apreciar en la foto, mi madre y mi abuelo me
prestaban mucha atención tras tres meses sin verme.
- Comer pescado y fruta que está buena. Casi se me saltan las lagrimillas al volver a disfrutar de la dieta mediterránea. 

Desayunar fresas con cerezas. Lo mejor del mundo.

- Solucionar de una vez por todas lo de la puñetera declaración de la renta. Mi alegría viene debido a que me sale a devolver. (Gracias por la ayuda, mamá)

- Hacer un cambio de armario, o mejor dicho, de maleta. Empezaba a preocuparme con mis ataques de compras compulsivos. Creo que eran fruto de repetir cada dos por tres modelito.

- Haber conseguido volar a última hora por un módico precio y con unos menús que en mi vida había visto en vuelos de dos horas. Y encima puedes jugar a videojuegos en el avión, ver pelis o escuchar música.
¡Viva Air China!

¡Siempre tienes dos opciones a elegir!

martes, 22 de abril de 2014

Happy birthday

Ayer fue mi cumpleaños y lo cierto es que no hice demasiada cosa. Christoph y su padre se iban todo el día fuera porque participaban en una carrera de esquí en los Alpes italianos, la madre estuvo hasta bien entrada la tarde con una amiga paseando en bici y tenía opción estar con mi cuñada u opción pasar el día sola. Escogí la segunda.

Por los alrededores hay muchos caminos para hacer senderismo, bici, footing... y como el día era fantástico, me fui a hacer un poco de deporte.

Vivo con la esperanza de encontrarme a Heidi un día de estos.

Por la tarde Magdalena (muchos la conoceréis como la chica que estuvo una semana en mi casa a finales de junio del año pasado) me vino a buscar en coche, me llevó a su casa y su familia me cantó el cumpleaños feliz. Fue muy bonito porque aunque en casa no hagamos mucha fiesta por los cumpleaños es muy agradable pasarlo con tus familiares y amigos, y me ayudaron a que no lo echara tanto de menos.

Tuve trozo de pastel y todo.

domingo, 30 de marzo de 2014

Salchichas rellenas de queso

Hoy hacía un día estupendo, con mucho sol y mucho calor. Nos han invitado a una barbacoa en Mödling, un pueblo al lado de Viena.

Lo más destacable fue que los austriacos no dejaban de quejarse del calor, se pusieron como gambas a los cinco minutos, y que he descubierto las salchichas rellenas de queso. 

Los austriacos son bastante salchicheros, aunque no tanto como los alemanes. Tienen de muchos tipos, pero como a mí no me apasionan mucho no suelo comerlas. De hecho, creo que lo que más me gusta son las butifarras y de eso no tienen. Sin embargo las salchichas rellenas de queso asadas estaban bastante bien. Creo que a mi hermano le encantarían aunque no tenían pinta de ser demasiado sanas.

Como anécdota del día diré que le he preparado a Christoph un café con sal y tabasco. Me he reído tanto que casi muero ahogada. Debe de ser el karma.