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sábado, 28 de junio de 2014

Actualización express sobre las novedades de esta semana

  • Estoy hasta las narices del proyecto y de que o bien no me hagan caso o bien me hagan cambiar mil millones de veces la misma cosa. 
  • He adelantado mi vuelta a Barcelona para el día 9 de julio. Pero no va a ser todo jauja que tengo una presentación muy importante que preparar. (VIP: Very Important Presentation, hehe)
  • La loca de mi cuñada se ha ido hoy al pueblo. Gracias a Dios no tengo que soportarla estos días.
  • Christoph se va a vivir a Alemania esta semana, a un lugar entre Munich y Nuremberg. Yo empiezo a trabajar en septiembre en la ciudad condal. No vamos a seguir conviviendo.
  • Las rebajas ya han empezado en Viena hace días.
  • Este fin de semana hay un festival de música en la isla del Danubio. Puede que esta noche me pase un rato si el trabajo me lo permite.

lunes, 9 de junio de 2014

Recuento de árboles

En Viena hay un edificio que me llama mucho la atención. En realidad es feo y gris y no sé tan siquiera qué alberga en él. Lo que ha captado mi interés es que en la entrada hay una especie de techo gris que sobresale a la calle y en un lateral de éste hay un gran agujero por el que asoma un árbol de los que hay por la calle. ¿Os imagináis que en España agujereen un edificio para que un árbol pueda crecer tranquilamente? Claro que no, se tala lo que sea necesario.

Un amigo me dijo ayer que algo que le gustaba mucho de esta ciudad es que hay muchos parques, jardines y árboles. Una cosa que gusta mucho de esta ciudad es lo protegidas que están las plantas. Veréis, cada árbol está registrado y tiene una placa con un número. Está prohibido talarlos o hacerles cualquier cosa sin un permiso especial (que a juzgar por el agujero del edificio que he comentado anteriormente, no debe ser algo fácil de conseguir).

En Austria no gobierna ningún partido verde (creo que son la tercera o la cuarta fuerza política, pero no estoy segura porque no sé bien bien cómo va la política en estos lugares) pero los partidos conservadores también tienen interés en preservar la naturaleza. No creo que todo lo de fuera sea siempre mejor, pero desde luego a España le falta mucho por aprender de estos países.

jueves, 5 de junio de 2014

Tengo por delante un fin de semana turístico

Como ahora mismo no puedo avanzar mucho hasta el lunes en el proyecto porque estoy esperando unas correcciones, este fin de semana puedo vaguear un poco más de lo que estoy haciendo últimamente. Y como vienen mis amigos Sara y Juli, pues me va fantástico porque puedo hacer turismo sin remordimientos.

Estoy muy contenta de que vengan, porque aunque aquí sea feliz y tenga algunos amigos (de la uni, de danza del vientre, de capoeira, amigos en común con Christoph...) en realidad echo mucho de menos a la gente de Barcelona. 

Además están de suerte, porque parece ser que por primera vez en bastantes días va a hacer un clima estupendo. Esto quiere decir que podremos hacer muchas cosas al aire libre (barbacoa incluída, por supuesto).

¡Os iré informando de cómo va todo!

viernes, 30 de mayo de 2014

Sommernachtskonzert Schönbrunn 2014

Muchos de vosotros conoceréis la filarmónica de Viena (sí, esa gente que hace el concierto tan famoso por año nuevo al que van los reyes de España). Las entradas para ir en Enero siempre están ultra agotadas, pero lo bueno es que Viena se caracteriza por acercar la cultura a la gente corriente y por tanto organizan el Sommernachtskonzert. 

Cada año, en los jardines del palacio de Schönbrunn (el de Sisi) organizan un concierto al aire libre gratis. El aforo es limitado así que conviene ir con al menos media hora de antelación. 

Este año el pianista Lang Lang figuraba como solista. Ha sido espectacular.

Por si os interesa la música clásica, os dejo el link con el programa. Pero además, tocaron una canción extra, Furioso Polka de Johann Strauss.

Parte trasera del palacio de Schönbrunn

Algunos estaban en el festival Primavera Sound.
Yo escucho música clásica, hehehe.


Selfie con Christoph

lunes, 26 de mayo de 2014

Picnic en el Danubio

Una compañera de capoeira celebró ayer su cumpleaños con un picnic en la orilla de Danubio. Me invitó a pasar la tarde con ellos, así que estuve un buen rato con sus amigos de la universidad y del colegio.

Aquí es típico jugar a frisbee y atar una cinta entre dos árboles y pasar de un lado al otro. Con lo primero soy bastante torpe, porque para mí eso de lanzar cosas es más a los perros que a una persona situada en un lugar concreto. Y lo del arbol... bueno, sin comentarios.

Además la gente se baña en el río, con su corriente interesante y su temperatura demasiado baja para mi gusto. Y si tú no vas al agua porque no te apetece bañarte, tus amigos se encargarán de que el agua vaya a ti. 

La cumpleañera preparando el picnic

miércoles, 21 de mayo de 2014

Baile de fin de curso

No sé si os pasó a vosotros, pero cuando yo iba a primaria estaba de moda preparar un baile de la canción del momento para fin de curso. La mayoría de las veces se quedaba en intenciones, o se cambiaba tantas veces que era imposible de recordar cómo era la coreografía. Pero si la memoria no me engaña, era divertido. 

Ahora estoy experimentando esa sensación por segunda vez. En danza del vientre quieren representar la coreografía en una especie de festival. Al principio me emocioné mucho al escuchar que sólo podrían salir 6 u 8 chicas, porque pensar que las mejores serían las afortunadas me daba un motivo para mejorar e intentarlo con más ganas. Luego me enteré de que es totalmente voluntario. Vamos, como cuando estabas en el cole y te decían que lo importante no era ganar sino participar: te sientes estafada. 

Foto que no tiene nada que ver. Pero es por
subir algo. Ésta soy yo hoy delante de la Ópera.

Así que al final puede que pase del asunto y ese fin de semana me busque otro plan.







martes, 20 de mayo de 2014

Ocupada

Estos días estoy bastante ocupada con mi proyecto y ayudando a mi novio a encontrar trabajo en Barcelona.

No obstante, puedo sacar ratos al medio día para comer con mi amiga Laura y hablar de nuestras cosas. Como hoy por fin hacía buen día, hemos ido al parque a hacer un picnic.

Selfie!

Picnic entre margaritas. Muy idílico todo.

Este señor es el inventor de la máquina de coser.

domingo, 18 de mayo de 2014

Otra vez invierno

El clima en primavera suele oscilar frecuentemente acercándose unas semanas a la temperatura de invierno y otras a la de verano. Cuando vives en un lugar alejado del mar y cerca de las montañas éste efecto se acentúa muchísimo más, creando una especie de ciclos que me vuelven loca.

El tiempo en Viena durante la primavera puede resumirse de este modo: 

- Paso 1:  Semana de sol radiante y temperaturas elevadas (por elevadas entendemos máximas que superen los 20 grados). Generalmente a principios de semana.

- Paso 2: Cuando ya estás mentalizada para sacar el bikini del armario y bañarte en el Danubio, el sol tiene un momento maléfico y decide esconderse tras las nubes. Y ya que estamos, añadimos viento y bajamos las temperaturas hasta tener máximas que ronden los 10 grados.

- Paso 3: Te pasas una semana sufriendo lluvia y temperaturas invernales (entendemos invernales en el Mediterráneo, aquí si tenemos temperaturas positivas no se considera que haga frío). Te preguntas qué leches ha pasado con aquellas espectativas de irte al Danubio cual versión nórdica del anuncio de Estralla Damm.

- Paso 4: Cuando te has resignado a seguir poniéndote ropa de invierno, empiezan a subir las temperaturas, sale el sol y volvemos al paso 1. 

Estás contenta, pero sabes que por la Ley de Murphy ésto pasará el lunes, el viernes volverá a haber una tormenta eléctrica, bajarán las temperaturas 10 grados otra vez y estarás otra semana más con días grises.


En el río con Laura y Christoph hace un par de semanas.

¿A que mola? Pues a a fastidiarse porque ahora no hace este
clima ni de coña.


sábado, 3 de mayo de 2014

Más shopping

De acuerdo, no es la primera vez que hablo de ir de compras en este blog. Pero he tenido un buen motivo, y era auto regalarme cosas por mi cumpleaños. Estoy en mi derecho, ya que vivo lejos de casa (o al menos eso me digo a mí misma para no sentirme culpable por la tarde que le he dado a la AMEX).

La merienda me salió gratis, por eso.


En realidad es que parece que la primavera se ha adelantado y no tengo demasiada ropa de verano. Bueno, por las fotos os daréis cuenta de que hoy hacía un día bastante frío, pero durante toda la semana ya ni hacía falta llevar chaqueta durante el día. 

Necesitaba poner un vestido rojo en mi
vida. Para ser el color que más me
gusta como me queda he traído demasiado
pocas prendas rojas conmigo.
Hoy he tenido una tarde muy agradable con mi amiga Dipika. Hemos ido de compras y después le he echado una mano con Matlab mientras tomábamos un café y un apfelstruddle. 

Dípika. Un sol de niña.


lunes, 28 de abril de 2014

Vuelta a la rutina

Hoy he comenzado de nuevo la rutina de ir a la uni y correr 10km por el bosque. Como he estado el último mes de vacaciones totales fuera de Viena me ha chocado un poco al ver mi ruta tan verde y florida. No sé si lo recordaréis, pero hace unos dos meses publiqué fotos de la zona y el paisaje era bastante distinto.

Mi "running zone"
 
Puede que  penséis que es muy idílico y que es genial hacer unos kilómetros cada día por aquí. Probablemente pensaría lo mismo al ver las fotos, pero la realidad ha sido un poco distinta.

En invierno definía mi ruta en dos tramos bien diferenciados: zona urbana y zona monte. Ahora que es primavera, he tenido que hacer subdivisiones.

Zona urbana: Paso por delante de casas con jardín y terrazas donde siempre ves gente sentada con jarras de medio o un litro de cerveza. Te sientes un poco miserable por no tener una constitución que te permita estar en forma e hincharte a cerveza como esa gente. Además muchos tramos de la acera son adoquines, que quedan muy bien pero es un asco para las rodillas y encima si estás cansada has de vigilar que no te tropieces. Ya no menciono el combo tacones + adoquines, porque no lo experimento cuando corro.

Zona boscosa: Antes era una zona única. Ahora son varias.

Zona acuática: Lo que antes era un agradable paseo junto a una riera ahora se ha convertido en un paseo con una cortina de mosquitos, los cuales parecen tener fijación en meterse en los ojos o por el milímetro de la apertura de tu boca que utilizas para expulsar el aire.

Zona morcillas: Hay orugas que cuelgan de hilos invisibles cual arañas enmedio del camino. Como morcillas. Me he acordado de Sílvia y de cómo odia las procesionarias (éstas son más pequeñas, pero no dejan de ser asquerosas orugas que además acaban por todo tu cuerpo). Lo bueno de que se te queden enganchadas es que de repente se te quita el cansancio y pegas unos botes que parece que llevas corriendo 5m y no 5km. Además, puedes agitar los brazos como una loca porque nadie te ve. Lo malo es que no puedes gritar "¡quítamela, quítamela, quítamela!". Bueno, como poder puedes, pero nadie va a escuchar tus gritos urbanitas de auxilio.

Zona babosas: No sé por qué, en unos 100m de tramo hay muchas babosas por el suelo que has de sortear cual campo de minas para que no las lleves enganchadas a casa. No creo que a las alfombras persas les quede bien sus restos.

Zona flores: Parece una zona buena, pero no lo es. Para empezar, apesta. Es un olor penetrante, dulzón y rancio al mismo tiempo. Y por si fuera poco hay avispas malignas que disfrutan persiguiéndote. Eso sí, también se me quita el cansancio de golpe.







jueves, 27 de marzo de 2014

Restaurante: Zum Schwarzen Kameel

Hace un par de días me invitaron a un restaurante situado en el centro de Viena que se llama Zum Schwarzen Kameel. Podría hacer una reseña muy elegante y correcta pero sé que la mayoría de mis lectores prefieren un punto de vista más coloquial.

Este restaurante lleva abierto varios siglos en Viena y es de los restaurantes más caros de la capital. La decoración tiene un estilo norteafricano pijo, y el dueño o jefe parecía sacado de principios del siglo pasado. No quería parecer una paleta sacando fotos de un sitio tan "fancy", así que las he cogido prestadas de internet.

El dueño es el señor de la izquierda
La comida era excelente, el precio desorbitado y el servicio bastante lento. La presentación de diez, y lo cierto es que en todos los platos había algún ingrediente que no sabría identificar.

El tamaño de los platos no era nada del otro mundo, pero estaba todo tan bueno que te podías hinchar sólo de pan y salías satisfecho.

El lugar es conocido por dos "platos" típicos. Lo pongo entre comillas porque a mí me parece un entrante muy modesto en comparación con la elaboración de lo que vino después:

Jamón cocido con una cosa que sabe a wasabi. El jamón estaba bueno, vale. Pero cualquier serrano modestillo, en mi opinión, le da veinte vueltas. Además lo sirven con un vegetal que parece queso rallado pero sabe a wasabi. No pega nada.

La primera vez me timaron y me dijeron que era
queso. Me metí una cucharada enorme en la boca.
Lloré.
 Pinchos en su versión pija. Lo que viene a ser una rebanada de pan similar al bimbo con "cosas por encima". Vamos, la versión cara del Lizarrán.

Tapeo a la austriaca.
En este sitio es bastante habitual encontrarte con personajes famosos de la sociedad austriaca, políticos, artistas, etc. El único famoso que podría reconocer es Arnold Schwarzenegger, y era poco probable que coincidiéramos.


miércoles, 26 de marzo de 2014

Costumbres extrañas

Una de las cosas más divertidas cuando vives en el extranjero es, sin lugar a dudas, los choques culturales. Me parece la mar de divertido cuando cosas que tú das por sentadas aquí no se hacen y viceversa.

Hoy voy a hacer una pequeña recopilación de costumbres que me han llamado mucho la atención desde que estoy aquí.

No usan jamás las tijeras en la cocina. Todo se corta con cuchillos y usar las tijeras en la cocina está visto como algo muy extraño.

No saben que el café también se puede tomar con hielo. Si un día de verano se te ocurre pedir un café con hielo te mirarán como si no estuvieras bien de la cabeza y no sabrán qué hacer. Entonces les explicas que quieres un café normal con un vaso con hielo aparte. Y después es posible que te suceda lo que me pasó a mí: te traen un vaso enorme como los de los mojitos hasta arriba de hielo, como si fueras a beberte un granizado de café, y ni siquiera tienes espacio para verter nada ahí.

Les encantan las fiestas temáticas. Ésto le gustaría mucho a algunos amigos míos. Aquí es muy normal que tengas que vestir de un color determinado, o llevar sombrero, disfrazarse... Al final puede pasar que ir a una fiesta normal sea lo "raro".

No aplauden, golpean la mesa con los nudillos. Por ejemplo, si en Viena das un discurso, al terminar no te aplaudirán, golpearán todos la mesa con los nudillos. La primera vez que viví ésto fue cuando me presentaron en una reunión ante todo el Instituto de Telecomunicaciones. Tras el típico "... es Cristina, una chica que está de Erasmus hasta verano haciendo bla bla bla... bajo la supervisión de bla bla bla..." veo que todos empiezan a golpear la mesa. Creo que entre la vergüenza de tener a 30 personas con los ojos clavados en mí y cerebro pensando "¿Qué narices está haciendo esta gente?" mi cara debía de ser un poema.

Es obligatorio mirar a los ojos de todos los comensales cuando brindas.
Ésto me ha chocado mucho porque aquí la gente evita bastante el contacto visual. En España la gente se mira fijamente para todo y aquí suele resultarles incómodo. Sin embargo, a la hora de brindar me han soltado más de una vez: "¿Por qué miras las copas? ¡Mis ojos están aquí arriba!"

Toda bebida es combinable con agua. En un post anterior ya mencioné que aquí se mezcla el vino con agua. Lo que no dije es que también lo hacen con zumos de frutas, siropes, etc. El resultado es un líquido aguachado sin gracia alguna.

Cenan a base de postres. Creo que es el sueño de todo niño: cenar pasteles, tartas, galletas, helado, etc. Una cantidad tan alta de azúcar y grasa a las siete de la tarde hace que me ponga de los nervios porque ni me siento bien alimentada ni me apetece pensar en la de kilómetros que tendré que correr para compensar la dichosa cena. Sin lugar a dudas prefiero comer algo con más vitaminas y proteínas y llevarme a la boca menos cantidad de dulce.

miércoles, 12 de marzo de 2014

El tiempo pasa para todos

Hoy tenía danza del vientre a las cinco, y cuando he llegado me he encontrado con la sorpresa de que la clase se había suspendido. Como soy una persona bastante práctica he decidido dar una vuelta por los alrededores y comprar algo a Christoph para su cumpleaños.

Comprar en una calle donde hay un Bershka te
produce la sensación de estar en tu país.
En el sentido negativo.
 
Y así es como fui a parar a una zona comercial bastante conocida, pero poco turística. Sabes que estás en la zona no-guiri cuando te cruzas con perro flautas y escuchas alemán mayoritariamente. Supongo que algo similar sería la carretera de Sants, pero además de las tiendas a pie de calle había mini-centros comerciales. 

Que un centro comercial se llame "la stafa" no
me produce ninguna tranquilidad

La verdad es que ha sido una tarde entretenida, y me he acordado especialmente de Silvia, Libe, Sara, Eugenia, mi madre y mi tía porque sé que en el fondo se lo habrían pasado muy bien y todas ellas necesitan una tarde de relax y de terapia consumista. 

A las cinco no había demasiada gente. Pero una hora más tarde
te encontrabas rodeada de compradores que han salido de trabajar.
Hoy me he sentido un poco mayor porque mucha de la ropa de Forever 21 me hacía pensar "ya no tengo edad para ponerme ésto" o, todavía peor, "ya no tengo culo para ponerme ésto". En vez de preguntarme "¿Qué pensará la gente si voy con algo provocativo?" ahora mi planteamiento era "¿Qué pensará la gente si llevo un abrigo de visón y tengo menos de 60 años?"

Camisetas de Batman que enseñan la barriga. Una voz en mi
interior similar a la de mi madre decía: "¿Dónde voy yo con
los riñones al aire?"

lunes, 3 de marzo de 2014

Shopping monday

Hoy he estado paseando un buen rato por el centro. La excusa era conseguir finalmente una SIM austriaca, y ya de paso mirar unos cuantos escaparates.

Al final no he podido resistir la tentación de parar en una de las múltiples librerías y comprarme algo para leer en el metro.

El centro está lleno de calles peatonales llenas de tiendas.

El escaparate de Swarovski. No se aprecia muy bien por
el reflejo del cristal, pero es impresionante.

¿Por qué está todo siempre lleno de pasteles?

Este H&M le encantaría a amigas como Eugenia o Libertad.
Por dentro tiene lámparas de araña, suelo de mármol y madera,
escalinatas muy clásicas...

Más de lo mismo. Grúa de fondo para quitarle glamour.

La calle más cara de Viena.

En esta tienda tienen un montón de placas
metálicas de estilo vintage con mensajes
muy originales.

jueves, 27 de febrero de 2014

Contacto físico

Hoy me gustaría hablar sobre cómo es el carácter de la gente por estos lugares. La personalidad de los austriacos es muy similar a la de los alemanes por mucho que ellos lo nieguen. Son bastante fríos y distantes y no tienen tantos amigos como nosotros. De hecho, tienen dos o tres y el resto son "conocidos" o "compañeros" con los que quedan muy ocasionalmente.

Una consecuencia de esta manera de ser es la ausencia de contacto físico. Cuesta mucho ver muestras de afecto en público o simplemente que la gente hable abiertamente de sus sentimientos o simplemente los manifieste. Aquí parezco una loca con las hormonas revolucionadas porque sufro más de un estado de ánimo al día. Se nota en los ojos de la gente, te miran con una mezcla de diversión y curiosidad o agachan la cabeza porque se sienten incómodos.

Hasta ahora pensaba que a ellos les gusta ser así, que tal vez no deseen expresarse abiertamente. Sin embargo hoy me ha pasado algo muy curioso en la universidad. Estaba esperando al ascensor que me lleva al despacho de mi profesor (llegaba 20 minutos tarde porque primero se me escapó el tren y después el metro. Suma esos 17 minutos de retraso con los 3 que ya llevaba yo de casa y el resultado es un fracaso total en mi determinación de ser tan puntual como los vieneses)
y aparece una señora de unos 50 años llorando. Me ha llamado muchísimo la atención porque es la primera vez que veo a alguien llorar en este país que no sea yo. Le he preguntado si estaba bien o si necesitaba algo y me ha respondido que había estado un tiempo enferma pero que ahora estaba mejor.

Entonces entendí que no lloraba porque le doliera algo, sino porque probablemente se habría estado guardando sus sentimientos y había explotado. Decía que se le había metido algo en el ojo pero no era necesario tener un diploma en psicología para darse cuenta de que aquella mujer necesitaba un consuelo y no unas gotas para los ojos.

No sé quien era esa desconocida ni cuál era el problema que tenía, pero le dije que si quería darme un abrazo. No me preguntéis por qué, me salió sin más y pensé en ese momento que era lo correcto. Y a pesar de que en cualquier otra circunstancia aquella señora me habría mirado como si estuviera loca, me abrazó como si fuera mi madre o algo por el estilo.

No sé mucho de estos temas, pero no creo que la gente de aquí haga bien en ser tan reservada. Aquella mujer (a partir de ahora para mí será la desconocida de la planta tres) se bajó del ascensor con una sonrisa y puede que en cierto modo le ayudara un poco. Y me importa bien poco si la gente aquí cree que estoy loca o soy demasiado impulsiva porque cosas como la de hoy me demuestran que no he de cambiar quien soy.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Mañanas improductivas

Como la coordinadora de aquí está de vacaciones y los otros dos profesores que han de trabajar conmigo están algo liados lo único que hago es leer artículos y dar paseos a la Universidad en vano. Lo bueno es que paso por delante de edificios que no están mal, como esta iglesia.

Hoy habría dado un paseo, pero no hace muy buen día.

 La verdad es que tengo ganas de hacer algo un poco más práctico.

El edificio principal de la Universidad. Está situado en un parque.

lunes, 24 de febrero de 2014

Transporte público

No tengo quejas acerca del transporte público en Viena. Aquí hay una red de trenes, metros, ferrocarriles y buses muy buena; hasta ahora no he tenido problemas de malas combinaciones a pesar de vivir tirando a las afueras.

Hay cinco líneas de metro, 29 de tranvías y 90 de bus (de los cuales 24 son nocturnos). El horario es de 5 a.m. a 0:30 a.m. y viernes y sábados está abierto toda la noche. La frecuencia es muy buena, pero lo mejor de todo es el precio.

Si compras un billete sencillo te cuesta 2,10. Un precio similar al de Barcelona (pero no hay que olvidar que aquí los sueldos son sustancialmente más altos). Hay varias tarifas diarias o semanales que para turistas están bastante bien y de precio salen muy rentables. Sin embargo, lo interesante es lo que te cuesta cuando vives aquí.

Viajes ilimitados un mes: 47€ (Tmes en Barcelona: 52.75€)
Viajes ilimitados un año: 365€ (4 Ttrimestre en Barcelona: 142*4 = 568€)
Si eres estudiante, por semestre pagas 75€ o 150€ en función de si estás empadronado o no aquí. (2 Tjoves en Barcelona a 105€ cada una = 210€)

Y mejor no comparo con Madrid, que la frecuencia es un asco y los precios aún más elevados.

Lo curioso del metro es que, excepto por el centro de la
ciudad, no es subterráneo. Para ir a la Universidad tengo
vistas al río en vez de túneles oscuros.

viernes, 21 de febrero de 2014

Calles y distritos

¿Alguna vez os ha pasado que al caminar por la calle no sabéis dónde estáis exactamente? Antes de que los móviles tuvieran la app de google maps tenías que caminar hasta la siguiente esquina (y en según que calle te llevaba algunos minutos) para darte cuenta de que no hay ningún letrero y tal vez has de caminar otra más. Siempre me ha dado bastante rabia y pensaba: "¿No podrían poner más carteles que indiquen el nombre de la calle?"

Pues bien, ésto en Viena no pasa. Y es que aquí son bastante prácticos y tienen un sistema que hace que me pregunte por qué en Barcelona no se podría hacer lo mismo.

Para comenzar, en Viena los barrios se llaman distritos. Además del nombre, cada barrio tiene un número lo cual es genial para los guiris como yo. 

Mapa de Viena por distritos
Hay un total de 23 distritos. Yo vivo en el número 19, Döbling. El 1 es la parte antigua de la ciudad y en el 11 está el palacio de Schönbrunn (el de Sisi). La Universidad la tengo en el 4. No os diré lo que hay en todos porque para ampliar información podéis encontrarlo todo fácilmente en la wikipedia y otras webs.

Pero lo realmente interesante aquí no sólo es que los barrios tengan un número asignado, sino que delante del nombre de cada calle encuentras el número del distrito. De este modo, siempre sabes en qué parte de la ciudad te encuentras.

Distrito 9. En éste está la residencia de Sigmund Freud.

Aquí vive poca gente pero hay muchas cosas por visitar.

En mi barrio hay muchos restaurantes con terraza
donde te sirven vino hecho por ellos

Y por si fuera poco, en cada portal encuentras el nombre de la calle junto con el número de la puerta. Por lo tanto, ni siquiera es necesario que camines hasta la esquina para saber el nombre de la calle. ¡Es fantástico!

Mamá, llevo la boina y la bufanda que me hiciste
En Viena el nombre de la calle aparece en cada esquina o cruce sin excepción. A no ser que seas ciego o no te conozcas en absoluto la ciudad es bastante complicado perderse.

martes, 18 de febrero de 2014

Let's party!

Lo primero que uno podría pensar cuando se imagina a los Erasmus son las fiestas. Cuando el río suena, agua lleva. Si bien es cierto que hay algunos que se quedan en casa, la mayoría de los Erasmus aprovechan la enorme cantidad de descuentos que se nos ofrece por ser guiris para salir en plan low cost.

Tras una semana como ama de casa he aprovechado el factor "llegada de la cuñada" para desaparecer durante gran parte de la tarde y de la noche de ayer. De todos modos ya iba tocando quedar con mis compañeros de la UPC, por lo que no pude aprovechar mejor la coyuntura.
Foto con Xavi y Xesc

Por lo tanto, quedé con Miquel, Xavi y Xesc para beber algo por la ciudad. Después cené en su residencia (que por cierto, está muy muy bien) y por último fuimos a un club llamado Ride que me pilla bastante cerca de casa.

Lo bueno de quedar con gente de tu país es que no te sientes sola. Además, todas las cosas que te tachan de guiri ellos también las hacen, por lo que no te sientes como un pulpo en un garaje (si un caso, éramos cuatro pulpos). Esto implica cruzar semáforos en rojo, o no pagar siempre en el transporte público, hablar algunos decibelios por encima de los de tu alrededor, no dejar propina...

Como se puede ver, lo de salir no lo
planifiqué. Voy muy abrigada
Aquí la gente bebe nonstop, y no es porque tengan más saque sino porque todas las bebidas están más aguadas. Para tu cuerpo es mucho mejor, para tu bolsillo es una estafa.

Otro factor muy interesante es que determinados estilos musicales de los que huía como la peste en Barcelona aquí te sorprendes cantando a pleno pulmón. ¿Me imaginais berreando "No es amooooooor... lo que tu sienteeeees... se llama obsesióóóóón..."? Pues ahora lo podéis visualizar. Y es que después de una o dos horas de música de negros, no sé si es que yo no siento el flow, pero el electro latino hasta se llega a agradecer. 

Los tillates te hacen toneladas de fotos sin que les persigas. Y
al día siguiente a las 9 de la mañana está todo colgado en internet.
Y es que en el norte puedes salir de fiesta, darlo todo, y volver a casa a las doce. Esta mañana me he despertado a las ocho y me siento totalmente descansada. Me he acordado mucho de mi hermano porque aquí podría haber bailado cuatro horas el "tacatá" y el "bara bara bere bere" sin tener que pedir demasiado a mis padres.

Conocí a mucha gente. Solo recuerdo el nombre de uno o dos.


jueves, 13 de febrero de 2014

Un día cualquiera

Hasta ahora ha habido algunas personas que me han preguntado cómo me va todo por aquí. Esta semana es una excepción porque he decidido tomarme unas bien merecidas mini vacaciones, así que en breves haré algo útil con mi vida. Pero de momento he establecido una rutina de ama de casa que me encanta, y voy a compartir con vosotros cómo es un día cualquiera de mi vida:

7-11 a.m.:

Me despierto, desayuno con Christoph y vagueo en la cama. El tiempo de vagueo puede oscilar entre una o tres horas en función del clima y mis ganas de hacer algo. Él suele irse a la universidad sobre las 8:30 o 9 a más tardar. A esa hora vuelvo a la cama, cojo mi chal y me pongo a ver Mujeres Desesperadas. Éste es el momento del día en el que más me acuerdo de mi madre porque mientras ella estaba de baja intentaba sacar un rato cada día para sentarme a tejer con ella en el sofá y mirar esa serie... Y por otro lado porque sé que si estuviera en mi lugar, haría exactamente lo mismo y lo disfrutaría todavía más que yo.

Ahora cada vuelta me lleva media hora


11 a.m. - 2 p.m.:

Cuando ya he holgazaneado lo suficiente, voy al supermercado. Me encanta ir al super aquí porque cada día encuentras algo que te sorprende. Por ejemplo, aquí lo primero que te encuentras al entrar a cualquier supermercado es la parte de frutas, verduras y hortalizas. Como buena guiri que soy, a la mínima oportunidad que se me presenta me quejo sobre el precio de los productos que para mí son básicos.

Una piña de tamaño moderado: 2.49 €

En estos momentos agradecería ser guiri
y prescindir del aceite de oliva.
Después de mi excursión al supermercado, me voy a correr un rato. El bosque no esta muy lejos de donde vivo, así que cuando el clima acompaña subo corriendo, me doy un paseo de una hora por el bosque y luego bajo corriendo otra vez. Todo esto me lleva entre una y dos horas y media en función de mi motivación y es el momento del día en el que más me acuerdo de mi padre porque sé que él haría lo mismo.

Aunque viva en una capital, soy afortunada
de tener ésto al lado de casa

Por el bosque no suelo correr porque hay barro,
hielo, nieve y pendientes que ponen
a prueba mi cardio

Al llegar a casa me recompenso con un baño de burbujas y una comida bien completa a base de carne, verduras y fruta.

2 - 5 p.m.:

Christoph suele llegar a casa en algún punto de esta franja horaria. Aquí aprovecho para dar un paseo por el barrio para conocerlo mejor. 

Mi barrio es muy tranquilo y el aire está muy limpio.

Aunque no lo parezca, hay bastantes tiendas y
sitios donde tomar algo por la zona.

Cuando voy sola suelo estar fuera unas dos horas. Si viene Christoph conmigo refunfuña al cabo de veinte minutos, pero al menos tengo café y pastel.

Hoy venía Christoph. Nos hemos tomado un capuccino y un
trozo de pastel de manzana. También hemos empezado a
organizar nuestro viaje por Escandinavia.

5 - 12 p.m.:

Suelo preparar algo elaborado para cenar y después jugamos un rato juntos al ordenador o miramos una peli. Christoph se va a dormir a las diez, y yo me suelo quedar despierta navegando por internet.