Mostrando entradas con la etiqueta restaurante. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta restaurante. Mostrar todas las entradas

jueves, 27 de marzo de 2014

Restaurante: Zum Schwarzen Kameel

Hace un par de días me invitaron a un restaurante situado en el centro de Viena que se llama Zum Schwarzen Kameel. Podría hacer una reseña muy elegante y correcta pero sé que la mayoría de mis lectores prefieren un punto de vista más coloquial.

Este restaurante lleva abierto varios siglos en Viena y es de los restaurantes más caros de la capital. La decoración tiene un estilo norteafricano pijo, y el dueño o jefe parecía sacado de principios del siglo pasado. No quería parecer una paleta sacando fotos de un sitio tan "fancy", así que las he cogido prestadas de internet.

El dueño es el señor de la izquierda
La comida era excelente, el precio desorbitado y el servicio bastante lento. La presentación de diez, y lo cierto es que en todos los platos había algún ingrediente que no sabría identificar.

El tamaño de los platos no era nada del otro mundo, pero estaba todo tan bueno que te podías hinchar sólo de pan y salías satisfecho.

El lugar es conocido por dos "platos" típicos. Lo pongo entre comillas porque a mí me parece un entrante muy modesto en comparación con la elaboración de lo que vino después:

Jamón cocido con una cosa que sabe a wasabi. El jamón estaba bueno, vale. Pero cualquier serrano modestillo, en mi opinión, le da veinte vueltas. Además lo sirven con un vegetal que parece queso rallado pero sabe a wasabi. No pega nada.

La primera vez me timaron y me dijeron que era
queso. Me metí una cucharada enorme en la boca.
Lloré.
 Pinchos en su versión pija. Lo que viene a ser una rebanada de pan similar al bimbo con "cosas por encima". Vamos, la versión cara del Lizarrán.

Tapeo a la austriaca.
En este sitio es bastante habitual encontrarte con personajes famosos de la sociedad austriaca, políticos, artistas, etc. El único famoso que podría reconocer es Arnold Schwarzenegger, y era poco probable que coincidiéramos.


lunes, 17 de marzo de 2014

Comida low-cost

Hoy me toca escribir sobre algo un poco más aburrido para los que están en Barcelona, pero muy útil para quienes piensen venir a Viena de visita o a hacer un Erasmus.

Una de las cosas que me gusta mucho de aquí es que en la uni tienes una gran oferta de sitios para comer al medio día por un módico precio.

Por un lado hay varias paraditas de comida étnica. Pizza, Kebab, tallarines chinos en esas cajas tan graciosas...

Por otro lado está la cafetería de la uni, donde cada día tienes unos cinco o seis platos diferentes a escoger por una media de 5€ (bebida y sopa incluída).

Perdonad la mala calidad de la foto. Tuve que sacarla
muy rápido porque no quería que la gente me viera.
Por último, se puede comer en un mercado al aire libre que hay en los alrededores (otro día escribiré un post sobre éste) donde hay muchas paradas y restaurantes. Aquí te gastas uno o dos euros más, pero el incremento de la calidad se nota.

sábado, 15 de marzo de 2014

Postres racistas

Los austriacos son racistas en general. Protegen mucho lo suyo y no les gusta que sus ciudades se llenen de inmigrantes aunque tengan una población bastante vieja y muchos trabajos que nadie quiere hacer.

Una cosa que me llama la atención es que a algunos dulces y postres les ponen nombres muy racistas. Hace unas semanas escribí una entrada sobre los Schwedenbomben. Lo que no dije es que tiene nombres coloquiales como "Negerkuss" y "Mohrenkopf", o lo que es lo mismo, "beso de negro" o "cabeza de moro" pero en términos muy despectivos.

Hoy voy a hablar de otro postre con un nombre muy racista, el Mohr im Hemd, que traducido quiere decir "negro con camisa". Se trata de un bizcocho al baño maría recubierto con chocolate fundido y nata montada.

El dulce en cuestión
No sé por qué a un postre que tiene el contraste de la nata con el chocolate se les viene a la cabeza negros con camisa. La verdad es que tengo ganas de probarlo, pero me da no sé qué pedir en una cafetería "Hola, buenas tardes. Un negro con camisa por favor". 

Por si os apetece hacerlo, he encontrado una receta traducida paso a paso con fotos.

martes, 11 de marzo de 2014

Knödel

Hay cosas que pegan con todo. Como por ejemplo, la ropa de color negro. Puedes usarlo para vestir formal, informal, combinarlo con cualquier otro color... Las posibilidades son muy amplias.

Un Knödel es a la comida como el negro a la ropa: el comodín de los austriacos. Es una masa pegajosa en forma de bola compuesta de diferentes ingredientes que se cuece. Puede ser un acompañamiento, un plato principal o un postre.

¿Te cansas de las patatas como acompañamiento?
¡Pon un Knödel en tu vida!

Podríamos establecer diferentes categorías en función de su ingrediente estrella:

- Patata
- Pan (viejo)
- Sémola
- Harina
- Queso topfen/quark
- Carne
- Mezcla de los anteriores

Knödel rellenos de carne

No me malinterpretéis, no existen seis o siete tipos. En cada categoría hay muchos Knödel con nombres de la forma "Ingrediente_base + Knödel", "región + Knödel" o "elemento_en_interior + Knödel". De este modo, las traducciones literales serían algo como "Knödel de albaricoque".


 
Aunque yo los considere un postre, Christoph dice que
los de albaricoque han de comerse como plato principal.

El domingo comí de espinacas. La verdad es que la primera vez que vine a Austria no me acababan de convencer, pero poco a poco me han ido gustando cada vez más.

La combinación espinacas con
queso parmesano es genial

En definitiva, hay muchísimas recetas por internet  y no es un plato muy complicado si no se hacen bolas rellenas. Los de espinacas nos llevaron 45 min (contando los 15 min de cocción)


Es una buena alternativa a los fideos


miércoles, 12 de febrero de 2014

Dos y don'ts en un restaurante

Anoche fui a cenar con Christoph y sus vecinos a un restaurante. Quien dice cenar dice merendar porque eran las seis de la tarde. Esta vez no voy a poner fotos porque no quería empezar a sacarlas con el móvil a todos nuestros platos delante de la pareja de ancianos, pero que no cunda el pánico: no será la última vez que hable de comida por aquí.

Cada país tiene su protocolo cuando comes en público, y por eso he hecho una pequeña recopilación de cosas que debes y no debes hacer cuando vas a un restaurante en Austria. De este modo, evitareis quedar como unos guiris tal y como me sucedió a mí al principio.




           Dos:

  •  Dejar propina. Es un clásico, subes más allá de los Pirineos y te encuentras con la noble costumbre de premiar el trabajo de los camareros. Nunca he sido partidaria de dejar propina por la misma razón que no se la dejo a la cajera del supermercado o a la dependienta de la tienda de ropa. No me han hecho ningún favor extra, sólo cumplen con su trabajo y me da igual parecer tacaña. Sólo dejo propina en el caso excepcional de que sean increíblemente agradables o hagan algo por mí que no era necesario. Eso sí, si no queréis quedar como unos pobretones sureños más os vale redondear a la siguiente decena. 
  • Prescindir de la sobremesa. No importa si es una comida familiar, entre amigos o de negocios. Cuando acabes de comer te largas. Si quieres apurarlo, tómate un café de diez minutos mientras te traen la cuenta pero olvídate de quedarte sentado hablando una hora. En mi familia tenemos la sana costumbre de acabar de comer a las cinco o las seis de la tarde si estamos reunidos, pero aquí todo ha finalizado antes de que en Barcelona tengamos la comida hecha.
  • Agradecer el uso de las servilletas. Parece increíble, pero una de las cosas que más me ha llamado la atención es que no usan servilletas salvo cuando tienen invitados y quieren quedar bien o cuando comen fuera. Se ve que aquí las madres no deben decir a sus hijos aquello de “límpiate la boca antes y después de beber” y por eso agradezco enormemente el no tener que preocuparme por el estado de mi vaso al llegar al postre.
  •  Pedir algo aleatoriamente. ¿La carta está en alemán y no sabes lo que estás pidiendo? No hay problema puesto que, salvo que hayas pedido entrantes, tienes un 90% de posibilidades de haber pedido carne con patatas. Y además, esa carne será de origen vacuno o porcino.



    Don'ts
  • Llamar al camarero. Olvídate. Por mi educado que pretendas ser, no lo hagas. Levantar una mano, o decir “perdona” equivaldría en España a silbar como si se trataran de perros. El modus operandi implica establecer contacto visual hasta que se percatan de que les estás mirando, y entonces vendrán a ti. Es una táctica similar a la de ligar en una discoteca si eres demasiado tímido como para dar el primer paso.

  • Pedir fruta de postre. La mayoría es importada de Dios sabe dónde y está malísima. El precio es muy elevado para algo tan insípido y con la ingente variedad de pasteles que tienen deberías optar por esta última opción.
  • Escandalizarse al ver que mezclan agua con vino. Como si su vino no estuviera lo suficientemente suave, le añaden agua con gas. Primero te parecerá un sacrilegio, pero al cabo de un tiempo te darás cuenta que sus vinos tampoco son nada del otro mundo y te dolerá menos. Eso sí, acostúmbrate a que por aquí el vino blanco pega con todo… y sobre todo no cometas el error de pedir vino tinto para la carne con patatas porque tendrás pocas posibilidades de que éste sea decente.

  •  No especificar que para ti el agua natural es sin gas. Por defecto, el agua viene con gas. Si la quieres sin gas te mirarán con cara rara. Imagino que esto sucede porque aquí puedes beber “a morro” del grifo y el agua sabe bien. Ni punto de comparación con el batido de cloro que sufres en Hospitalet.