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domingo, 15 de junio de 2014

Sommer Tanzshow

Anoche hicimos nuestro baile. Me gustaría poner un vídeo (de hecho, le di a Christoph mi móvil con órdenes estrictas de grabarnos) pero se ve que no dejaban hacerlos porque en la academia ya hacían uno ellos con su cámara. Si nos los pasan o lo suben a internet lo colgaré en el blog. Pero os dejo el videoclip de la canción que bailamos las de mi clase.


Como los niveles principiantes no teníamos ropa elaborada no se ve tan guay. Y las que tenían un nivel bueno tenían  una técnica y un vestuario espectacular, pero para desgracia de todo el público masculino no estaban buenas. Para ser francos, algunas frases de Christoph fueron "después de ésto necesito que vayamos a beber cerveza a un bar", "voy a tener pesadillas una semana por tu culpa" y "¿es necesario estar como una albóndiga para bailar ésto?"

Los asistentes se componían mayoritariamente de novios o maridos. Christoph estaba contento porque se reencontró con un colega de la universidad y podían comentar sus chorradas durante el show.

Lo más divertido para mí fue la parte de arreglarse. Como yo iba de verde, busqué bisutería verde y dorada (brazaletes cortesía de mi amiga Dipika), me pinté las uñas de los pies a juego (las manos no porque hoy tengo otra vez comida familiar pija y en los restaurantes caros no se ve bien llevar uñas verdes) y hasta me puse sombras de ojos verdes y doradas. Voy a poner fotos del antes y el después, que todos sabemos que es algo bastante de moda en internet.

Aquí estoy yo antes de maquillarme y peinarme
En el baño de la cafetería donde Dipika
y yo habíamos quedado para tomar un
café y que me prestara las pulseras.
Con mis compañeras de baile.
Detalle de la trenza-diadema que me hice. Son
muy fáciles, quedan bien y te apartan el pelo
de la cara.
Detalle del maquillaje (ha de ser muy bestia porque
si no no se ve un carajo desde el escenario)


lunes, 26 de mayo de 2014

Picnic en el Danubio

Una compañera de capoeira celebró ayer su cumpleaños con un picnic en la orilla de Danubio. Me invitó a pasar la tarde con ellos, así que estuve un buen rato con sus amigos de la universidad y del colegio.

Aquí es típico jugar a frisbee y atar una cinta entre dos árboles y pasar de un lado al otro. Con lo primero soy bastante torpe, porque para mí eso de lanzar cosas es más a los perros que a una persona situada en un lugar concreto. Y lo del arbol... bueno, sin comentarios.

Además la gente se baña en el río, con su corriente interesante y su temperatura demasiado baja para mi gusto. Y si tú no vas al agua porque no te apetece bañarte, tus amigos se encargarán de que el agua vaya a ti. 

La cumpleañera preparando el picnic

domingo, 25 de mayo de 2014

Visita a Baden

Ayer Christoph y yo fuimos a visitar a Marcel, un compañero de la uni, y su novia al pueblo donde viven, Baden. 

Calle del centro del pueblo

El sitio era bastante acogedor y se ve que es conocido por tener uno de los mayores casinos de Europa. No entramos (estaba cerrado de todos modos) pero tenía un aspecto bastante lujoso. 

La casa de Beethoven. O al menos una de todas en las que vivió.

También fuimos a dar un paseo por un bonito parque lleno de rosas y nos tomamos un café por el centro.

Había un lago con barcas de remos.

Christoph, Raquel y Marcel.

Como siempre, mi novio saca UNA ÚNICA FOTO y además
antes de que te de tiempo a colocarte bien.

lunes, 28 de abril de 2014

Vuelta a la rutina

Hoy he comenzado de nuevo la rutina de ir a la uni y correr 10km por el bosque. Como he estado el último mes de vacaciones totales fuera de Viena me ha chocado un poco al ver mi ruta tan verde y florida. No sé si lo recordaréis, pero hace unos dos meses publiqué fotos de la zona y el paisaje era bastante distinto.

Mi "running zone"
 
Puede que  penséis que es muy idílico y que es genial hacer unos kilómetros cada día por aquí. Probablemente pensaría lo mismo al ver las fotos, pero la realidad ha sido un poco distinta.

En invierno definía mi ruta en dos tramos bien diferenciados: zona urbana y zona monte. Ahora que es primavera, he tenido que hacer subdivisiones.

Zona urbana: Paso por delante de casas con jardín y terrazas donde siempre ves gente sentada con jarras de medio o un litro de cerveza. Te sientes un poco miserable por no tener una constitución que te permita estar en forma e hincharte a cerveza como esa gente. Además muchos tramos de la acera son adoquines, que quedan muy bien pero es un asco para las rodillas y encima si estás cansada has de vigilar que no te tropieces. Ya no menciono el combo tacones + adoquines, porque no lo experimento cuando corro.

Zona boscosa: Antes era una zona única. Ahora son varias.

Zona acuática: Lo que antes era un agradable paseo junto a una riera ahora se ha convertido en un paseo con una cortina de mosquitos, los cuales parecen tener fijación en meterse en los ojos o por el milímetro de la apertura de tu boca que utilizas para expulsar el aire.

Zona morcillas: Hay orugas que cuelgan de hilos invisibles cual arañas enmedio del camino. Como morcillas. Me he acordado de Sílvia y de cómo odia las procesionarias (éstas son más pequeñas, pero no dejan de ser asquerosas orugas que además acaban por todo tu cuerpo). Lo bueno de que se te queden enganchadas es que de repente se te quita el cansancio y pegas unos botes que parece que llevas corriendo 5m y no 5km. Además, puedes agitar los brazos como una loca porque nadie te ve. Lo malo es que no puedes gritar "¡quítamela, quítamela, quítamela!". Bueno, como poder puedes, pero nadie va a escuchar tus gritos urbanitas de auxilio.

Zona babosas: No sé por qué, en unos 100m de tramo hay muchas babosas por el suelo que has de sortear cual campo de minas para que no las lleves enganchadas a casa. No creo que a las alfombras persas les quede bien sus restos.

Zona flores: Parece una zona buena, pero no lo es. Para empezar, apesta. Es un olor penetrante, dulzón y rancio al mismo tiempo. Y por si fuera poco hay avispas malignas que disfrutan persiguiéndote. Eso sí, también se me quita el cansancio de golpe.







miércoles, 23 de abril de 2014

Ha llegado Sant Jordi al Tirol

Sant Jordi es un día muy especial para mucha gente, yo incluída. Para mí es un día fantástico para salir a pasear y acordarte de la gente a la que quieres, ya sea un amor romántico o más fraternal. Además, ver las calles llenas de flores siempre me recuerda a que es primavera, que los días pueden ser muy bonitos y todo ésto me pone de buen humor. Y sin olvidar que hay libros por todos lados. Adoro leer, y me gusta que este día el amor, las flores y la cultura estén tan vinculados.
 

Hoy me acuerdo mucho de mi abuela porque por este día solía llevarle una rosa al salir de clase. Pero no de esas cutres envueltas con film transparente: ella se merecía lo mejor, y solía llevarle la más bonita que encontraba.

Estoy muy contenta de haber recibido una finalmente.
Lo malo de salir con un guiri es que no celebran Sant Jordi. Esto quiere decir que puedes pasarte todo el mes de abril dando por saco con el tema, que llegará el día 23 y se olvidarán. Por un lado se entiende que aquí es un día como otro cualquiera, pero por otro lado tampoco hace la misma ilusión decir "hoy es Sant Jordi, regálame una rosa".

Esta mañana no parecía que fuera a recibir ninguna rosa. Entonces Christoph ha detectado que algo no andaba como siempre, y me ha preguntado "¿Te pasa algo?". Pasar lo que se dice pasar, no es que me pasara nada. Pero tras dos Sant Jordis separados, llevaba esperando éste para poder tener un día un poco moñas.

- "No me pasa nada. Estoy esperando a que te des cuenta de algo."
- "¿De qué me tengo que dar cuenta? ¿Qué has hecho? ¿Has escrito algo desde mi Facebook?"
- "No. Pero puede que estés olvidando algo."
- "¿Es algo romántico?"

Y en este momento pensé: "Bien, se va acercando. Llevo todo el mes con referencias al día de hoy. Seguro que se da cuenta en seguida."

- "Sí, es algo romántico de lo que deberías darte cuenta."
- "Ah, sí. Vas sin sujetador."
- "No es eso." (Aclaración: todavía iba con ropa de dormir)
- "¿Tiene que ver con League of Legends?" (Aclaración: League of Legends es un videojuego al que está viciado. Bueno, tal vez yo también un poco)
- "¿Cuando piensas en algo romántico lo primero que te viene a la cabeza es el LOL?"

Pasan diez minutos

- "¿Seguro que no tiene nada que ver con League of Legends?"

Tras un buen rato cae en la cuenta. Al final he tenido mi rosa. Sigo sin entender por qué League of Legends ha de ser algo romántico. (Puede que sea lo que más quiere en este mundo, quién sabe).


viernes, 4 de abril de 2014

Un día en Gotland


Si, en Suecia también hay molinos de viento.

 Tirando hacia de Suecia hay una isla de granito llamada Gotland. Hemos pasado un día allí y he de admitir que nunca he estado en un sitio tan tranquilo teniendo en cuenta que su principal actividad económica es el turismo. 

Había varias casas de madera. Me pregunto si pasan frío en invierno.

Visby, la capital de Gotland.
 Los paseos y excursiones sin encontrarnos a nadie jamás le dan un toque muy romántico a nuestro viaje. Sin embargo no deja de ser muy desconcertante los sentimientos que me provoca el mar de aquí. Yo asocio la costa a verano, vacaciones, gente correteando y gritando, olor a protector solar, arena o piedras calentadas por el sol, alegría y relax. Pero aquí, a pesar del olor a sal, las gaviotas y la brisa marina… 

Antes eran muy prósperos, pero los daneses les
saquearon varias veces y abandonaron algunas iglesias.

A la falta de seres humanos hay que añadir una docena de
monasterios e iglesias abandonados hace algunos siglos.
A pesar de ser neutrales en ambas guerras mundiales, tenían
trincheras con hombres apostados "por si las moscas". Creo que
la verja de alambre no la han cambiado desde hace cien años.
 1- hace mucho frío. Aunque los suecos están tomando helados al sol la mar de felices, mínimas negativas y máximas de 8 grados no es primavera para mí.

Punto positivo: el bosque llega hasta el mar en casi toda la isla.
 2- no hay olas. No esperaba que fuera como en el Atlántico, pero sí algo similar al Mediterráneo. Parece un lago en vez del mar.

La isla se caracteriza por tener varias rocas de este tipo en lo
alto de sus acantilados o en la playa.
 3- miras al horizonte y no hay nada ni nadie. Ni gente bañándose, ni cerca del agua siquiera. Nadie pesca y no hay barcos, y dudo mucho que aquí haya alguno de los típicos veleros que siempre surcan el Mediterráneo. 

Playa, un pueblo, una cala, kilómetros de costa... y ni un sólo
ser vivo a la vista más allá de los cisnes y alguna gaviota.
4- hay muchos cisnes en el mar. No sabía que estas aves fueran marinas. De hecho, nunca me había preguntado cuál era su hábitat natural fuera de los parques.

Había tantos que si llegan a ponerse de acuerdo y nos atacan
no llegamos a contarlo.
 5- diría que el mar tiene un tono más grisáceo, aun cuando hace sol. No creo que esté lleno de porquería, tal vez es por temas de densidad o de profundidad, no lo sé. Pero tiene un toque muy nostálgico y creo que no me apetecería nada bañarme aunque hiciera calor.

No dan ganas de bañarse, ¿verdad?
 

miércoles, 2 de abril de 2014

Segundo día en Estocolmo

Tras dormir sólo cinco horas fuimos a desayunar al restaurante del hotel como si no hubiera mañana. Para saltarme la comida pero tener energía durante todo el día me he metido a las siete de la mañana entre pecho y espalda una crêpe, una salchicha, dos lonchas de queso, dos de bacon, huevos revueltos, una tostada con caviar, otra con mantequilla y mermelada, queso fresco, un bol de yogurt con frutas y cereales y dos cafés con leche. 

Vistas anoche mientras cenábamos

En el restaurante del hotel
Hemos hecho un tour por la ciudad gratuito, en el que dejabas propina al guía según te había gustado. Nos ha contado cosas bastante curiosas tanto históricas como de la realeza, anécdotas varias y curiosidades como de dónde viene lo del síndrome de Estocolmo. Había una mujer de Alicante y cuando descubrió que yo era de Barcelona se me enganchó para explicarme su vida. 

Mercado donde puedo satisfacer mi adicción a las fresas

¡Ya es primavera! ¡Ya hacen 2ºC!

Palacio Real

Las gaviotas se posan en todas las cabezas que ven

Después de la hora guiri de comer hemos ido a un museo dedicado a un barco que se hundió y estuvo 333 años bajo el agua. En el Báltico se conserva casi todo (incluída la ropa de muchos cadáveres) debido a la escasez de oxígeno y luz, el frío y las condiciones de salubridad. Ha sido muy interesante tanto la parte histórica como el proceso del rescate del barco. Y había un juego en el que modelabas tu barco y las condiciones meteorológicas, simulabas la navegación y veías si se hundía o no y por qué. (Aquí los dos ingenieros nos las apañamos para hundirlo en 30 segundos)

El barco estaba formado por un 98% de piezas originales.

La parte morbosa del museo eran las armas
y los cadáveres.

La maqueta de la versión original tenía colores muy llamativos.
Yo creo que un barco preparado para la batalla pintado de
color rosa no intimida demasiado.

Aquí la gente es muy progre. De todas las pintas raras que he visto, lo que más me ha llamado la atención ha sido un señor cincuentón que de espaldas se veía con chaqueta y pantalones formales y un maletín. Al darse la vuelta tenía barba, una camiseta de un grupo de Death Metal y un colgante de una estrella de cinco puntas invertida.

Muchas de las calles un poco grandes tienen esta pinta

Selfie

domingo, 30 de marzo de 2014

Salchichas rellenas de queso

Hoy hacía un día estupendo, con mucho sol y mucho calor. Nos han invitado a una barbacoa en Mödling, un pueblo al lado de Viena.

Lo más destacable fue que los austriacos no dejaban de quejarse del calor, se pusieron como gambas a los cinco minutos, y que he descubierto las salchichas rellenas de queso. 

Los austriacos son bastante salchicheros, aunque no tanto como los alemanes. Tienen de muchos tipos, pero como a mí no me apasionan mucho no suelo comerlas. De hecho, creo que lo que más me gusta son las butifarras y de eso no tienen. Sin embargo las salchichas rellenas de queso asadas estaban bastante bien. Creo que a mi hermano le encantarían aunque no tenían pinta de ser demasiado sanas.

Como anécdota del día diré que le he preparado a Christoph un café con sal y tabasco. Me he reído tanto que casi muero ahogada. Debe de ser el karma.

domingo, 9 de marzo de 2014

Parece que se aproxima la primavera

Os parecerá una tontería, pero estoy muy contenta de que se aproxime el buen tiempo. Este fin de semana hacía frío pero al menos hacía sol y he decidido tomármelo de relax total.

Anoche fui a cenar a casa de Laura, una amiga de Christoph. Éramos cinco personas y todos eran muy agradables por lo que fue una noche genial. 
 
Sabes que se aproxima la primavera cuando
ves que empiezan a crecer flores entre las
hojas muertas
Esta mañana he estado tomando café una hora y media con mis vecinos. Son muy agradables y es genial tener un rato a la semana para hablar con gente mayor.

Esta tarde he ido con Laura a dar un paseo por la orilla del Danubio. No me puedo quejar en absoluto de mi fin de semana.

Paseo por el Danubio

Laura, la chica en cuestión.

sábado, 8 de marzo de 2014

Hoy me siento contenta

Por primera vez en una semana he visto el sol. Parece mentira pero estoy empezando a valorar muchísimo el buen tiempo.

Para celebrarlo, he ido a merendar con Christoph y me he recompensado por todo el deporte que hice ayer y hoy.

Copa de helado de frutas del bosque
Día maravilloso, novio maravilloso, helado maravilloso.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Mañanas improductivas

Como la coordinadora de aquí está de vacaciones y los otros dos profesores que han de trabajar conmigo están algo liados lo único que hago es leer artículos y dar paseos a la Universidad en vano. Lo bueno es que paso por delante de edificios que no están mal, como esta iglesia.

Hoy habría dado un paseo, pero no hace muy buen día.

 La verdad es que tengo ganas de hacer algo un poco más práctico.

El edificio principal de la Universidad. Está situado en un parque.

jueves, 20 de febrero de 2014

Burocracia

Ayer decidí que ya iba siendo hora de hacer algo útil. Escribí a mi tutora para decirle que he llegado y di señales de vida a la Universidad.

La burocracia es un aburrimiento. En España, en Austria y probablemente en cualquier otro país. Hasta ahora algunos trámites los había hecho mi madre por mí o por lo menos me había dado indicaciones sobre qué debía hacer, pero como ni soy ya una niña ni mi mami está en Viena he de buscarme la vida yo sola.

Ayer fui a registrarme en la Universidad en la "Studien und Prüfungsabteilung". Hoy he imprimido el "Meldezettel" y lo he llevado a la "Magistratische Bezirksamt". Y como me quedaré más de tres meses tendré que conseguir una "Aufenthaltsbescheinigung". Por lo tanto, me he pasado buena parte del día paseándome de un lado al otro por el barrio pero no me importaba porque hacía un día fantástico.

Hoy parecía que estaba en Barcelona.

En mi barrio hay diversa fauna en función de la hora del día. Por la mañana suele haber:

- Señoras muy arregladas con abrigos de bisón.
- Señoras aún mayores que las anteriores acompañadas o empujadas por otra persona. Generalmente inmigrante.
- Amas de casa, generalmente paseando un perro de raza, que luchan contra los efectos de la gravedad y el tiempo.
- Señores mayores con gorra y bastones de "Nordic walk". Tengo la teoría de que algunos son los maridos del primer grupo de señoras, pero ellas no quieren que les vean acompañadas si no van estéticamente a la par.
- Empleados diversos (repartidores, transportistas, jardineros, señoras de la limpieza, etc.)
- Inmigrantes de Europa del Este en la puerta del supermercado. Generalmente pidiendo monedas a cambio de un periódico o de una ayudita para cargar la compra en el coche.
- Yo. Generalmente sudorosa con ropa del Decathlon. Que por cierto, aquí ni hay Decathlon ni se estila lo de correr con ropa fosforescente.

En cambio por la tarde abundan:

- Señores de traje y corbata. Generalmente los propietarios de los diversos Audis, BMVs y Mercedes de la zona. Creo que son los maridos de las amas de casa aburridas.
- Niños o adolescentes con mochila.
- Ancianos en pareja. No sé por qué suelen pasear juntos por la tarde y no por la mañana.
- Empleados diversos que vuelven a casa.
- Yo. Esta vez con ropa normal.

Lo cierto es que el barrio es bastante simpático y no me imaginaba a mí misma viviendo en la zona cara de una ciudad. No os voy a engañar, me encanta. Es tranquilo pero al mismo tiempo estás en el centro en 20 o 30 min. Así que ya puedo ponerme a trabajar duro si en un futuro quiero seguir manteniendo este ritmo de vida.

jueves, 13 de febrero de 2014

Un día cualquiera

Hasta ahora ha habido algunas personas que me han preguntado cómo me va todo por aquí. Esta semana es una excepción porque he decidido tomarme unas bien merecidas mini vacaciones, así que en breves haré algo útil con mi vida. Pero de momento he establecido una rutina de ama de casa que me encanta, y voy a compartir con vosotros cómo es un día cualquiera de mi vida:

7-11 a.m.:

Me despierto, desayuno con Christoph y vagueo en la cama. El tiempo de vagueo puede oscilar entre una o tres horas en función del clima y mis ganas de hacer algo. Él suele irse a la universidad sobre las 8:30 o 9 a más tardar. A esa hora vuelvo a la cama, cojo mi chal y me pongo a ver Mujeres Desesperadas. Éste es el momento del día en el que más me acuerdo de mi madre porque mientras ella estaba de baja intentaba sacar un rato cada día para sentarme a tejer con ella en el sofá y mirar esa serie... Y por otro lado porque sé que si estuviera en mi lugar, haría exactamente lo mismo y lo disfrutaría todavía más que yo.

Ahora cada vuelta me lleva media hora


11 a.m. - 2 p.m.:

Cuando ya he holgazaneado lo suficiente, voy al supermercado. Me encanta ir al super aquí porque cada día encuentras algo que te sorprende. Por ejemplo, aquí lo primero que te encuentras al entrar a cualquier supermercado es la parte de frutas, verduras y hortalizas. Como buena guiri que soy, a la mínima oportunidad que se me presenta me quejo sobre el precio de los productos que para mí son básicos.

Una piña de tamaño moderado: 2.49 €

En estos momentos agradecería ser guiri
y prescindir del aceite de oliva.
Después de mi excursión al supermercado, me voy a correr un rato. El bosque no esta muy lejos de donde vivo, así que cuando el clima acompaña subo corriendo, me doy un paseo de una hora por el bosque y luego bajo corriendo otra vez. Todo esto me lleva entre una y dos horas y media en función de mi motivación y es el momento del día en el que más me acuerdo de mi padre porque sé que él haría lo mismo.

Aunque viva en una capital, soy afortunada
de tener ésto al lado de casa

Por el bosque no suelo correr porque hay barro,
hielo, nieve y pendientes que ponen
a prueba mi cardio

Al llegar a casa me recompenso con un baño de burbujas y una comida bien completa a base de carne, verduras y fruta.

2 - 5 p.m.:

Christoph suele llegar a casa en algún punto de esta franja horaria. Aquí aprovecho para dar un paseo por el barrio para conocerlo mejor. 

Mi barrio es muy tranquilo y el aire está muy limpio.

Aunque no lo parezca, hay bastantes tiendas y
sitios donde tomar algo por la zona.

Cuando voy sola suelo estar fuera unas dos horas. Si viene Christoph conmigo refunfuña al cabo de veinte minutos, pero al menos tengo café y pastel.

Hoy venía Christoph. Nos hemos tomado un capuccino y un
trozo de pastel de manzana. También hemos empezado a
organizar nuestro viaje por Escandinavia.

5 - 12 p.m.:

Suelo preparar algo elaborado para cenar y después jugamos un rato juntos al ordenador o miramos una peli. Christoph se va a dormir a las diez, y yo me suelo quedar despierta navegando por internet.