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domingo, 27 de abril de 2014

Organizando torneos

Puede que os preguntéis qué he estado haciendo estos días, ya que desde el miércoles no he dado señales de vida.

Pues bien, el jueves estuve trabajando desde el ordenador y como no es muy interesante, no dije nada al respecto.

El sábado se organizaba en Kössen (pueblo perdido en el Tirol de donde Christoph es originario) un torneo de taekwondo. Por ese motivo me pasé gran parte del viernes montando el tinglado en el centro deportivo del pueblo (que para ser un sitio de 4000 habitantes está super bien, por cierto).

Christoph trabajaba de árbitro, la hermana y la madre eran los médicos y yo vendía cosas con Marco (hermano de Magdalena, mencionados en otros posts de esta semana).

He aprendido muchísimo sobre taekwondo. Para empezar, me parece un estilo de lucha mucho más inofensivo que otros que he practicado. Sin embargo creo que es bastante divertido si quieres hacer artes marciales sin preocuparte de tener lesiones importantes, ya que los puños están prohibidos y casi todas las patadas van a parar al tronco. Creo que es perfecto para los niños.

Lo curioso es que había competidores de Navarra, que por cierto, eran muy buenos y ganaron. Era muy gracioso porque a los tiroleses les hacía mucha ilusión hablar con ellos y juntarles conmigo constantemente. Había muchos participantes de otras nacionalidades, pero no vi que les invitaran a tomar algo como a los españoles, ni que vinieran a explicarme lo que hablaban con ellos. 

¿Lo mejor de todo el día? Pasteles caseros ilimitados gratis.

miércoles, 23 de abril de 2014

Ha llegado Sant Jordi al Tirol

Sant Jordi es un día muy especial para mucha gente, yo incluída. Para mí es un día fantástico para salir a pasear y acordarte de la gente a la que quieres, ya sea un amor romántico o más fraternal. Además, ver las calles llenas de flores siempre me recuerda a que es primavera, que los días pueden ser muy bonitos y todo ésto me pone de buen humor. Y sin olvidar que hay libros por todos lados. Adoro leer, y me gusta que este día el amor, las flores y la cultura estén tan vinculados.
 

Hoy me acuerdo mucho de mi abuela porque por este día solía llevarle una rosa al salir de clase. Pero no de esas cutres envueltas con film transparente: ella se merecía lo mejor, y solía llevarle la más bonita que encontraba.

Estoy muy contenta de haber recibido una finalmente.
Lo malo de salir con un guiri es que no celebran Sant Jordi. Esto quiere decir que puedes pasarte todo el mes de abril dando por saco con el tema, que llegará el día 23 y se olvidarán. Por un lado se entiende que aquí es un día como otro cualquiera, pero por otro lado tampoco hace la misma ilusión decir "hoy es Sant Jordi, regálame una rosa".

Esta mañana no parecía que fuera a recibir ninguna rosa. Entonces Christoph ha detectado que algo no andaba como siempre, y me ha preguntado "¿Te pasa algo?". Pasar lo que se dice pasar, no es que me pasara nada. Pero tras dos Sant Jordis separados, llevaba esperando éste para poder tener un día un poco moñas.

- "No me pasa nada. Estoy esperando a que te des cuenta de algo."
- "¿De qué me tengo que dar cuenta? ¿Qué has hecho? ¿Has escrito algo desde mi Facebook?"
- "No. Pero puede que estés olvidando algo."
- "¿Es algo romántico?"

Y en este momento pensé: "Bien, se va acercando. Llevo todo el mes con referencias al día de hoy. Seguro que se da cuenta en seguida."

- "Sí, es algo romántico de lo que deberías darte cuenta."
- "Ah, sí. Vas sin sujetador."
- "No es eso." (Aclaración: todavía iba con ropa de dormir)
- "¿Tiene que ver con League of Legends?" (Aclaración: League of Legends es un videojuego al que está viciado. Bueno, tal vez yo también un poco)
- "¿Cuando piensas en algo romántico lo primero que te viene a la cabeza es el LOL?"

Pasan diez minutos

- "¿Seguro que no tiene nada que ver con League of Legends?"

Tras un buen rato cae en la cuenta. Al final he tenido mi rosa. Sigo sin entender por qué League of Legends ha de ser algo romántico. (Puede que sea lo que más quiere en este mundo, quién sabe).


martes, 22 de abril de 2014

Happy birthday

Ayer fue mi cumpleaños y lo cierto es que no hice demasiada cosa. Christoph y su padre se iban todo el día fuera porque participaban en una carrera de esquí en los Alpes italianos, la madre estuvo hasta bien entrada la tarde con una amiga paseando en bici y tenía opción estar con mi cuñada u opción pasar el día sola. Escogí la segunda.

Por los alrededores hay muchos caminos para hacer senderismo, bici, footing... y como el día era fantástico, me fui a hacer un poco de deporte.

Vivo con la esperanza de encontrarme a Heidi un día de estos.

Por la tarde Magdalena (muchos la conoceréis como la chica que estuvo una semana en mi casa a finales de junio del año pasado) me vino a buscar en coche, me llevó a su casa y su familia me cantó el cumpleaños feliz. Fue muy bonito porque aunque en casa no hagamos mucha fiesta por los cumpleaños es muy agradable pasarlo con tus familiares y amigos, y me ayudaron a que no lo echara tanto de menos.

Tuve trozo de pastel y todo.

lunes, 21 de abril de 2014

Pascua

Me gusta mucho cómo se vive la Pascua en los países anglosajones. Creo que cuando eres un niño te lo has de pasar en grande pintando huevos y buscando dónde el conejito de Pascua puede haberlos escondido.

Y como no podía ser de otra manera, mi día de ayer comenzó buscando una cesta con huevos y chocolate por el jardín. La madre de Christoph es muy fan de buscar rincones imposibles cada año (tengo la teoría que se lo pasa mejor ella que sus hijos escondiéndolos y riéndose mientras los buscamos) y yo fui la primera en encontrar el premio. Estaba tapado en un hueco de un muro de piedra.

Si algún día tengo hijos con alguien no-anglosajón creo que
celebraré ésto de todos modos. ¡Es genial!

 Después tuvimos comida familiar, donde no me quedó otra opción que comer tres postres. (¿He dicho ya que esta gente me está cebando de mala manera y que tendré que pasarme medio año comiendo lechuga?) La comida tradicional de aquí por estas fechas es un plato cuyo nombre no recuerdo pero es cordero rebozado con limón y mermelada y un "pastel" que es pan de leche con un huevo cocido enmedio.

Por la noche tuvimos baile tradicional. He de decir que ha sido de las experiencias más extrañas que he vivido desde que estoy aquí porque era una mezcla entre discoteca, carpa de fiestas de pueblo y tradición tirolesa.

De las 50 fotos que me han hecho, me han pasado
la que tengo los ojos cerrados. ¡Bien!

Para comenzar, todo el mundo (repito, TODO EL MUNDO) iba vestido de tirolés. Las chicas jóvenes se las apañaban para ir con tacones, enseñar más pechuga y llevar la falda más corta, lo cual le daba un toque muy porno-festivo al conjunto.

Además había un grupo bastante popular en el Tirol que daba un concierto. Eran tres señores tocando música tradicional, que desde fuera sonaba a folklore para niños con bailes muy estúpidos y canciones antinaturalmente alegres que todo el mundo cantaba y bailaba como si no hubiera mañana. Pero en una carpa estilo fiestas de pueblo canis (supongo que la inmensa mayoría de allí eran una versión guiri de canis) con luces de discoteca. En serio, luces de colores con acordeones. Muy extraño.

Pero es que en los descansos de la banda había música que todavía pegaba menos, porque en vez de seguir con el estilo Heidi, te ponían Avicii y temas dance o hause de ese tipo. Hasta sonó el "dale mamasita con su tacatá", que por cierto, cada vez que escucho esa canción me acuerdo de mi hermano.

¿Quién ha dicho que no puedo ser una
choni-tirolesa? ¡Fotos en el baño poniendo
morritos!

No me malinterpretéis, me lo pasé en grande. Era todo muy raro, pero en un sentido positivo: diferente a la vez que divertido. Y como a partir de media noche ya era mi cumpleaños, pues contó como celebración. ¿A alguien se le ocurre una manera más divertida y original de celebrar este día? ¡Es muy guay!

sábado, 19 de abril de 2014

Cambio de look

Mi novio llevaba por lo menos tres meses diciendo que he de cortarme el pelo otra vez. He de admitir que los dos últimos estaba de acuerdo con él, pero en febrero me mudé y en marzo tuve que pagar la uni. Ambos fueron unos meses en los que tenía que gastar bastante dinero y mi sentido común me decía que ir a la peluquería era algo que podía esperar. Llamadme paranoica si queréis, me daba miedo que surgiera un gasto imprevisto que no pudiera afrontar por culpa de haberme cortado el pelo. Para estos casos se puede contar con los padres, pero lo cierto es que prefiero ser lo más autónoma posible.

Durante mi viaje por Escandinavia descubrí que los suecos deben tener su propio peluquero personal porque tanto salón de belleza junto no era normal. Las peluquerías son a Suecia lo que los bares a Madrid, así que tras tanto mensaje subliminal he manifestado mi deseo explícito de ir a la peluquería. Y mi familia política me lo ha regalado por mi cumpleaños (que por cierto, es el próximo lunes).

Hoy iba con la idea de cortar menos y teñir más, pero han hecho un poco lo que les ha dado la gana. Al menos he conseguido que me respeten el escalado y no me lo corten recto como a mi cuñada.

El resultado

He de admitir que me molesta bastante que me digan que tengo el pelo estropeado. Bueno, para ser más exactos, me molesta que me lo repitan a lo largo de toda mi estancia en la peluquería. Ya sé que tengo las puntas abiertas, por eso estoy ahí. Y del mismo modo que cuando te apuntas a un gimnasio no te llaman gordo ni cuando vas al médico te tachan de enfermo, no me gusta que cuando voy a la peluquería me digan constantemente que me cuide más el pelo. No considero que mi apariencia sea lo que he de anteponer a otros gastos, y no quiero que intenten cambiarlo.

Y por cierto, no viene al caso, pero he ido de paseo por los alrededores de la casa de Christoph. ¡El Tirol mola mucho!





sábado, 1 de marzo de 2014

Fin de semana en el Tirol

Como este fin de semana es Carnaval, primero había pensado en ir a alguna fiesta en Viena. Sin embargo la tía abuela de Christoph está en las últimas y hemos tenido que viajar al Tirol ayer por la tarde.

No os voy a mentir: no me sentía preparada para repetir el proceso hospital + velatorio + funeral. Pero ha resultado que nadie esperaba nada de mí y como la señora está casi siempre dormida y no reconoce a nadie cuando no lo está, ni siquiera ha sido necesario que fuera más allá de la cafetería que hay a la entrada del hospital.

Es curioso como la gente tiene distintas formas de afrontar este tipo de situaciones. Hasta ahora, no he visto a nadie llorar.

A las 7:30 de la mañana ya hace este solano.
Aquí no existe el concepto "persiana" o "contraventana".